martes, 1 de mayo de 2018

Indyra Mendoza, una vida por la defensa del movimiento LGTBI en Honduras


No he vuelto a ver a Indyra desde 2010 e iniciamos nuestra conversación hablando de momentos que había borrado de mi mente. 
“De lo que más me acuerdo de María es del velorio de Walter, que vos ayudaste con la cámara. Esas grabaciones las usamos después para la defensa de German Mendoza, al imputado que usaron como chivo expiatorio”.

La noche del 13 de diciembre de 2009, en pleno desarrollo del Golpe de Estado, el activista y defensor de derechos humanos de la población LGTBI Walter Trochez[1] fue asesinado. Esa madrugada una amiga me llamó para ver si podía acompañar a Indyra a identificar el cadáver. No acepté. No sabía ni qué hacer ni qué consecuencias podría tener para mí, pero creo que el mayor impedimento que tenía era el miedo. “Al final nadie fue, nadie”.

Al día siguiente asistí al velorio de Walter y se sentía el miedo en el ambiente. Era el primer asesinado de las caras visibles del movimiento social; todo el mundo miraba a su alrededor con desconfianza buscando ojos y orejas. A Indyra le temblaba el pulso y tenía dificultades para grabar con su cámara de video, Walter era su amigo. Me pidió que grabara y así lo hice. 
“Y luego la historia que se vino después... Después de 3 años de insistir, el Estado trajo a una fiscal especial de Estados Unidos para la investigación, con el FBI y todo el show, de 20 casos emblemáticos de Honduras y uno era el de Walter; y resulta que la policía de aquí sembró evidencias, la policía era el principal sospechoso. Siembra evidencias y agarran a un compañero nuestro gay que estaba en México durante el asesinato, German. Estuvo 2 años preso, y no sólo preso sino que con torturas, violaciones y abuso dentro de la cárcel. Esto es una novela. Fue gracias a nuestras pruebas que lo dejaron libre”. 


Indyra Mendoza nació en Tegucigalpa el 4 de mayo 1968. “De recién me llevaron a la Ceiba, así que yo me siento ceibeña”. Fue criada por sus abuelos maternos. “Ellos me criaron porque mi papá y mi mamá me tuvieron a los 21. Mi mamá se volvió a casar, mi papá también, cada cual por su lado y terminé criándome con mi abuela y mi abuelo. La verdad, para mí yo siento que fue lo mejor. Mi abuela paterna es negra, negra, negra, Garay Lee, mi abuelo me decía, mi despercudida, por mi color; yo le digo siempre a las compañeras que, aunque no lo parezca, mi sangre es negra”

Pasó su infancia en el barrio Independencia en La Ceiba, en el que vivía la mayor parte de su familia, una familia muy unida. Su abuela trabajaba en la casa desde que se casó y su abuelo trabajó con el corozo, para hacer el aceite de La Blanquita. “Después puso un molino de maíz, en mi casa desde las 5 de la mañana todos los días se molía maíz. Mi abuelo decía era que era mejor amanecer con hambre que dormir con deudas”. 

Crece rodeada de cultura, lo que le hizo desarrollar una gran afición por la lectura y el arte. “Yo leía todo; siempre nos dijeron que leyéramos y el arte siempre estuvo en casa. En mi familia, todo se hablaba en la mesa, de economía, de finanzas, de todo. Una familia muy particular”.
La vida de la familia de Indyra está llena de historias. Su padre, militar de las fuerzas aéreas, luchó en la guerra del 69 con el Salvador y su tío Lisandro Garay fue el primer piloto de Honduras. “Hasta salió de Nueva York para volar el primer vuelo hacia Honduras, se cayó en el mar y lo rescataron. Él se compró un avión que se llamaba el Tincute, que era el principio de la primera línea aérea comercial de Honduras”.
Su bisabuelo, Zoroastro Montes de Oca, fue un defensor de los derechos de los trabajadores/as de la bananera. El hermano de este, Confucio Montes fue un reconocido pintor. “Vengo de una familia con una fuerte tradición de trabajo social y comunitario; cuando era chiquita escuchaba todas las historias. Cuando me hice adulta me convertí en la salvaguarda de la historia de mi familia; me heredaron los documentos, las fotografías… de ambas familias. Al final lo extraordinario que ellos hicieron en su vida fue, de una forma, ordinario, el día a día que pasaban con los trabajadores. Cómo escribían sobre los trabajadores antes de la huelga del 54, de la bananera, cómo escribían en los periódicos, cómo hacían ese activismo, que es lo mismo que yo hago pero que en mi vida que una lo ve como ordinario, verdad. Se convierte en extraordinario cuando pasa el tiempo y se ve el impacto de esto en la vida de otras personas”.
Indyra ha colaborado con el ensayista e historiador hondureño Mario R. Argueta para recuperar la historia de Zoroastro y Confucio Montes de Oca que se recoge en la obra El pincel y el martillo[2]. “La obra y la crítica del pintor, Confucio, y la defensa de la gente trabajadora que hizo mi bisabuelo Zoroastro”. 

Deja la Ceiba para ir a la Universidad en Tegucigalpa. “Yo estaba estudiando medicina pero no me daban los ojos. En ese tiempo tenía menos 12 de miopía y era muy difícil para mí. Decidí pasarme a economía porque no me di cuenta de que estaba historia, sino hubiese estudiado historia. Me tocó algo extraño, yo estudié en la Ceiba en un colegio católico y aunque me tocaron los 80 no se hablaba de eso.[3] De hecho mataron a mi vecino, mataron a otros…. Cuando yo llego a la Universidad en Teguz me tocó clase de Sociología con Blanca Guifarro [4]y me dejó totalmente quebrada, no le entendí… Era 1986, estaban aquí desapareciendo a las personas, matando a la gente, y yo le escucho hablar a ella con el mismo lenguaje que yo escuchaba hablar a mis abuelos de mis bisabuelos, de los derechos de los trabajadores, de las trabajadoras, me gustaba como hablaba pero no entendía porque lo que escuchaba no tenía nada que ver con lo que yo vivía en la ceiba, vivíamos en una burbuja. Cuando me vine aquí a Tegucigalpa dos años después mataron a uno de mis compañeros, que era un líder del sindicato. Era algo bien extraño. Fue como durante el golpe de estado, que montón de gente no lo vivió porque mandaban a los hijos a coles privados y no miraban las marchas. Yo siento que yo también en mi etapa de juventud no me di cuenta de lo que pasaba en el país, es increíble.” 

En el entorno universitario capitalino toma conciencia de las diversas realidades que vive el país así como de su orientación sexual y empieza su etapa de militancia.


“Salí del closet hasta los 28 años, ya había hecho la maestría. Mi historia es bien chistosa porque las lesbianas a los 15 ya conocen otras lesbianitas, ¡pero no había ninguna en la Ceiba! Todo el mundo escondido, yo no conocí ni Trans en la Ceiba. A los 28 ahí ya me empieza a caer el veinte de que me gustan las mujeres. Esa es la etapa en la que empiezo a conocer a un montón de gente, íbamos a un bar que se llamaba El Closet, escondido y a esconderse. Y unas compañeras abrieron un bar que se llamaba el Incógnita y el primer día les llegó la policía; después abrieron una discoteca que se llamaba igual y el primer día llevaron las cámaras para sacar del closet a todo el mundo, la morbosidad… Ahí sí yo ya empecé a ponerme enojada. Y llegó un idiota que escribía en los periódicos, Otto Martín Wolf, escribió una cosa que se llamaba “Invertidos y otras hierbas”. Fuerte. Yo escribí un derecho de réplica, un artículo que se llamaba “Mis otras hierbas” usando un pseudónimo, Ingrid de la Oca. Esa fue mi primera acción, en 1997. Ahí sí me molestó mucho y ahí empieza mi activismo y comienzo a hacer derechos de réplica a todos los medios de comunicación cada vez que salía algo contra la comunidad. Entonces con un grupo de amigas empezamos a hacer CATTRACHAS. Empezamos a hacer derecho de réplica y seguimiento de medios. 
Había una campaña de camas Olimpia que era “Hola, me llamo Juan.” Era una campaña de radio, prensa y tv. Comparaban las camas Olympia con mujeres y las otras con travestis. Entonces salía la cama Olympia, una rubia despampanante, y las que no eran Olympia eran rubias a las que les salían pelos. Yo tenía fax en mi casa, enviamos un fax a camas Olympia pidiendo que cambiaran, que era indigno; por aquel entonces no nos salía la palabra discriminación ni derechos humanos. Y llega un día un fax en el que nos pedían disculpas y nos dicen que van a retirar la campaña Centroamericana. Nos quedamos ¡qué! ¡Y retiraron la campaña en toda Centroamérica! Se dieron cuenta de que estaban siendo discriminatorios contra la comunidad, que no éramos ni comunidad ni LGTBI por aquel entonces. Entonces, ahí fue cuando decidimos que íbamos a hacer eso”.


En aquella época Indyra trabajaba en la Fundación para el Desarrollo Municipal y haciendo consultorías. “No era feminista ni las conocía. Éramos un grupo de amigas y amigos; nos llamábamos Red de Respuesta, porque dábamos respuesta. Veíamos tele con el control del VHS y grabábamos las noticias, lo mismo que hacemos ahora, sólo que ahora es más fácil porque todo es digital. Y hacíamos el derecho de réplica, porque todo era peyorativo sobre la comunidad. Eso de Invertidos, me enojaba, es lo peor de lo que nos han llamado”.

Y así nace CATTRACHAS, la primera organización lésbica en Honduras. CATTRACHAS es una organización lésbica feminista, dedicada a la investigación y comunicación para la incidencia política y la defensa de los derechos humanos de la comunidad LGTTBI en Honduras.[5] Trabajan sin logos de las organizaciones que las financian para mantener su independencia y no tiene personalidad jurídica.
“Somos autónomas e independientes. Somos chiquitas, hacemos muchas cosas con pocos fondos pero somos muy eficientes porque trabajamos procesos. Cuando surge CATTRACHAS no había un movimiento LGTBI, había organizaciones sobre todo en torno al VIH. Prisma, Colectivo Violeta, Comunidad Gai Sanpedrana, estaba naciendo el movimiento Kukulklan, Arcoíris, pero eran de hombres gais. Y nosotras nos dedicamos a medios de comunicación a través de la defensa de los derechos humanos, también con el sistema de justicia. El origen de CATTRACHAS es un seguimiento de medios y sigue siéndolo. Evidencias por todos lados; este espíritu de la evidencia es importante.”

CATTRACHAS da un salto cuando comienzan a participar en encuentra internacionales. 
“En 2003 nos invitan a Costa Rica ya como grupo y en 2004 a Ginebra. En Ginebra me invitan junto con 30 activistas del mundo; ahí nace el movimiento LGTBI en el mundo y casi todas las organizaciones en América Latina porque en 2004 surge el primer brote fundamentalista en el mundo cuando en España se habla de aprobar el matrimonio homosexual y llega la noticia aquí… los aleluyas empiezan. La única que nos paró bola por aquel entonces fue la maestra Blanca Guifarro y un poco Custodio[6].
Nos invitan a Ginebra y nos dicen que llevemos un informe. Y yo empiezo a recopilar medios, hago entrevistas a las compañeras trans sobre los abusos de la policía, palizas, desapariciones y hago el informe. La que nombraron como relatora de los derechos de las mujeres empieza a hablar sobre mujeres y género, y voy yo y levanto la mano y digo “usted está aquí hablando de derechos de las mujeres, nada de género”. En ese momento ni yo sabía que era género, no sabíamos ni cómo queríamos ser llamadas. Entonces se me junta una muchacha al lado y me dice “soy la asistenta de la relatora y dice que te de una cita". ¡A mí en Ginebra! Los otros 25 que no tenían nada que hacer se vinieron a mi cita. Yo llevo mi informe y lo entrego, dos copias, al relator de tortura y a la de mujeres. Ya en Honduras me llega un correo y me dice Indyra, fíjate que recibimos tu informe pero me gustaría que lo rellenaras de esta forma y me manda el formato. Eran 7 casos, lo envío por DHL; el día que mando el paquete me llaman que mataron a Leonela, una de las trans sobre las que yo hablaba en el informe. Después me invitan a la segunda sesión en noviembre y ahí ya me capacitaron en Derechos Humanos. Ya me reuní con las relatoras, ya dije que habían matado a Leonela, y en 2005 salimos en el informe del relator de tortura y de la relatora de las mujeres pidiendo al estado de Honduras que investigara el asesinato de Leonela”.

CATTRACHAS hacía incidencia política y defensoría antes de conocer lo que esto significaba y trabaja con el sistema internacional de Derechos Humanos antes que con el Interamericano.
“Con evidencias presentamos informes a los instrumentos internacionales denunciando las violaciones de derechos de la comunidad LGTBI. En 2012 metimos el caso de Leonela en el sistema Interamericano; el otro caso de Vicky. Vicky es la primera persona asesinada durante el golpe de estado[7], era una mujer trans asesinada en San pedro Sula durante el toque de queda; no le hicieron autopsia porque decían que era VIH positivo. Entonces eso involucra política, transfofia y discriminación a personas con VIH.”

Además del seguimiento de medios y la denuncia internacional de violaciones de derechos humanos hacia la comunidad LGTBI en Honduras, CATTRACHAS se ha especializado en la puesta en marcha de observatorios de monitoreo de muertes violentas. 
“Creé un sistema informático de monitoreo de medios de muertes violentas y lo replicamos en varios sitios. Pasamos a registrar mejor. No sólo trabajamos con la noticia de la muerte, hacemos cruces con medicina forense y la unidad de muertes violentas de personas LGTBI; hacemos un análisis de los medios en todo y después eso nos sirve para hacer incidencia, para decir, por ejemplo, cómo el fundamentalismo religioso interfiere y cambia la política del país. Día a día monitoreando y después armamos todo”.

El Golpe de Estado de 2009 cambia el escenario y el movimiento feminista y LGTBI ganan visibilidad.“Nuestra gran entrada triunfal en el movimiento feminista fue durante el golpe. Entonces ahí es donde ya empezamos a formar parte del movimiento”.


Durante los seis meses del golpe de Estado CATTRACHAS hizo grabaciones de lo que iba pasando desde la perspectiva del movimiento feminista y LGTBI, visibilizando sus acciones.
“No se estaba documentando y lo hicimos. El movimiento internacional feminista se empieza a dar cuenta del golpe por los videos que sacamos. Teníamos cámaras de cualquier tipo, la batería duraba 2 horas. Fuimos avanzando tanto que llegó un momento que mi mano grababa sola y ya hacía el guión con la cabeza. Fuimos haciendo un archivo minucioso de lo que pasaba. Nos costaba hacer la edición como 3 horas, después subirlas a internet a youtube, se iba la luz, se iba el internet… la velocidad… terminábamos a las 12 de la noche para estar ya a las 6 de la mañana en la marcha. Yo ponía el himno nacional al principio de los videos, porque no quería que me robaran el himno como símbolo patrio. Después empecé a meter canciones de mujeres. Mujer tambora, corazón tambora de Guatemala. Canciones de feministas de América Latina. Y me llamaban agradeciendo porque se sentían parte de la Resistencia, hubo una hermandad muy fuerte de las feministas, hubo mucha solidaridad del movimiento feminista de otros países. Eran videos de mujeres y LGTBI. Negras, indígenas,… las macizas del mercado, las profesoras, las sindicalistas. Hicimos la visión del momento sólo de mujeres y de la comunidad LGTBI”[8].



El movimiento feminista y LGTBI aumentan su visibilidad durante el golpe de estado gracias a sus originales acciones y su persistencia en introducir su discurso sobre la igualdad de género dentro de la Resistencia Popular contra el Golpe de Estado. 
“Antes de 2009 íbamos a las marchas del primero de mayo; íbamos marchando la comunidad y delante iban los sindicatos; nosotros hacíamos acciones de correr y ellos corrían para que no nos juntáramos con ellos; corrían para dejar un espacio; así de desprecio. Llega el golpe y no les queda de otra. El movimiento LGTBI es el que más gana en el golpe. Bueno, obviamente también el COPINH, pero a ellos se les había ya visto en acciones fuertes. No digamos el movimiento negro, que antes era invisible. Con los videos hicimos que la gente conociera y reconociera a otras. Berta Cáceres no era conocida en el movimiento feminista latinoamericano, era una lideresa del movimiento indígena. Cuando yo empiezo a montar los videos un montón de gente que no conozco empieza a escribir, a llamar… a pedir, y empieza a escuchar a Berta con su discurso inclusivo y feminista y empiezan a enamorarse del discurso de Berta; la gente comienza a preguntar quién es. Lo que sí hay en nuestros videos es mucha de gente que ahora está muerta, o porque les asesinaron o porque murieron de forma natural.Es increíble”. 

Formaban parte de la resistencia, aunque sufrían la homofobia que imperaba en el movimiento social.
“Al principio íbamos con los compañeros, yo siempre filmando, y ¡culeros, culeros! Empezaban a decirles a los militares. Y yo les decía, no jodás, yo soy culera y estoy aquí. Una vez estaba con Juan Barahona[9] en una reunión de la resistencia y dice “y es que nos dicen maricas por no agarrar las armas”, y yo le dijo “no jodás, serás medio hombre, pero jamás marica”. Es que me enojó. (Risas). De verdad los educamos de poco a poco. Fue un momento un poco igualador”.

El movimiento LGTBI fue duramente tocado durante el golpe de estado, con un gran número de asesinatos.
“Asesinaron 36 personas en 6 meses, se les fue la mano. Antes del golpe todas las violaciones que teníamos registradas eran o asesinatos o ejecuciones extrajudiciales con vinculación de la policía. Policías extorsionando y robando. De hecho, hasta metimos preso a un policía antes del golpe. Llega el golpe y los tres primeros días mataron 3. Esa niña, Vicky, fue la primera de la lista. Día 2, otra, día 3, otra, día 4 otra, fue una cosa exagerada. Ellos estaban en las calles y tenían el poder. Militares, policías, guardas de seguridad… si hasta los guardas privados estaban en la calle, para ellos no había toque de queda. Todos con armas, machos se sentían…y a parte la impunidad. Pero ese es el rompe aguas. Ya en el 2010 -11 hacemos tanta incidencia con la CIDH, sistema universal, el EPU (Examen Periódico Universal) y todo, que se crea la unidad LGTBI y empiezan a investigar las muertes y los asesinos ya no eran los policías, eran guardias de seguridad, taxistas, mareros,…. Dejaron tan establecido que cualquiera nos podía matar que cualquiera nos mató, pero cualquiera. Los policías pasan de la extorsión, la violación física sexual y robo a las trans al crimen organizado, a la explotación en masa a otros niveles y al secuestro. ¿Para qué quieren extorsionar a una trans si están ganando millones extorsionando a los transportistas?. Ahora nos mata cualquier pendejo, eso sí, pero no policías, ya no hay ejecuciones extrajudiciales”.

Pero el asesinato que más impactó fue el del activista Walter. Indyra fue la única persona que fue a identificar el cadáver. 
“Me sentía súper impotente porque era el cadáver de mi amigo, con el cual yo iba a reconocer cadáveres antes; pero también súper enojada porque yo llamando a todo el mundo, a la gente grande de las organizaciones, y ninguna pudo ir. Yo, a parte del dolor, la necesidad de tomarle fotos al cadáver, ¡que vale más que le saqué fotos! Nadie vino. Nos pusieron de rodillas a todo el mundo ese 13 de diciembre; si nadie llegó, dije yo, estamos de rodillas, nos ganaron en terror. Los dos niños que estaban con él andaban con camiseta rosada de la organización a la que pertenecían, yo sabía que por seguridad había que cuidarlos. Una amiga cooperante nos permitió ir a su casa porque era un lugar seguro, darles dinero, cambiarles de camiseta, y nunca más en la vida los volví a ver. Y empezar después al día siguiente, cuando yo todavía estaba destruida, y escuchar a gente hablando, inventando, exagerándolo todo, dándole la oportunidad al estado de decir NO ES CIERTO. Y todo el mundo levantando la bandera de Walter cuando la verdad no estuvo nadie ahí. Nadie, yo sentí al movimiento de rodillas y me sentí destruida. Decidimos irnos a Santa rosa de Copán a pasar el fin de año allí porque ya no queríamos saber de nada. Yo lloraba, no podía controlar, era un dolor. Yo había perdido, era todo el mundo perdido. Así como cuando mataron a Berta Cáceres, ese dolor, así de adentro, solo lo sentí ahí en la Resistencia en ese tiempo”.


De las cosas que enorgullecen más a Indyra es el hecho de que CATTRACHAS trabaje siempre con base en la evidencia y el haber aportado en la creación de la Unidad LGTBI de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. También de haber contribuido a la memoria histórica de lo que pasó durante el golpe gracias a los videos que grababan.
“Cuando me muera y me estudien 60 años después van a hacerlo por los videos. Va a ser por eso, no por mi aporte a la comunidad, ni las leyes. De la evidencia es de lo que me siento más orgullosa”.

Indyra considera que el problema principal en Honduras no es la impunidad, la respuesta del Estado ante los asesinatos, sino la prevención de los mismos.
“No hay prevención pero sí reacción; los gringos mandan a las fuerzas de tareas de investigación y cuando ellos hacen su trabajo en casos específicos, allí sí capturan a todo el mundo. Pero ya nos han asesinado, somos bajas permitidas. La embajada americana, que es la que manda en este país, cumple; mandan a sus fuerzas de tareas de investigación y no hay impunidad”.

Para ella uno de los principales problemas mundiales es el fundamentalismo religioso.
“Yo siento que ahora los fundamentalismos religiosos son una ola regional total. El Opus Dei hace lo mismo aquí como en El Salvador, como en Dominicana. Y los otros, los aleluyas, también trabajan así. Están en la OEA; a nivel mundial se siente el conservadurismo, van ganando”.


Indyra no se siente activista, sino defensora de los Derechos Humanos.
“Yo soy defensora, yo defiendo la vida. He tenido que enterrar a mucha gente, tanto que la muerte no podría ser más parte de mi vida. 
Pero creo que tener una buena familia, sentirse en la familia, hacer cosas diferentes como los hobbies, poder hacer otra cosa, es fundamental. Es lo que le diría a cada defensora, a cada feminista, ¡BUSQUEN UN OASIS PORQUE LA CARGA QUE TENEMOS ES DEMASIADO GRANDE! Y ahora ni siquiera bailamos, ahora ya ni fiesta. Yo hago cosas que no tienen nada que ver con los Derechos Humanos y así es como he logrado realmente no ahogarme, no tener pesadillas. Y claro que pienso en Berta, pienso en Walter. Me enojo con Walter que me llamó para decirme que lo mataban pero no dio pistas sobre quién fue; me enojo con Berta, que no tenía ni una cámara ahí. Recuerdo a Cynthia Nicole, a todas las compañeras y las amigas y amigos, pero ya no con ese dolor. Trato de sacarlo del cuerpo porque he conocido a compañeras más grandes que han estado muy enfermas, yo no quiero estar así. Quiero seguir viviendo en el arte, quiero otras cosas. No quiero quedar sola, no quiero quedar pobre, no quiero quedar con pesadillas. No tengo miedo a la muerte, pero no quiero sentirme enferma mientras vivo. Y no quiero que ellas lo pasen, cada día que hablo con ellas se lo digo”.

Indyra es mezcla de temple y pasión. Volcán y glaciar. Es voz y ojos de una comunidad que en su país, en su región, está en peligro simplemente por existir. 






[1] https://en.wikipedia.org/wiki/Walter_Tr%C3%B3chez
https://reporterosdeinvestigacion.com/2018/01/18/la-historia-jamas-contada-sobre-el-asesinato-de-walter-trochez/
[2] https://presencia.unah.edu.hn/cultura/articulo/el-pincel-y-el-martillo-confucio-y-zoroastro-montes-de-oca-por-mario-argueta 
[3] http://www.elheraldo.hn/pais/995189-466/exigen-justicia-para-184-desaparecidos-en-los-a%C3%B1os-80-en-honduras
[4] http://www.heroinas.net/2014/05/blanca-guifarro.html
[5] http://www.cattrachas.org/quienes-somos.php
[6] Ramón Custodio fue un defensor de los DH en Honduras. Llegó a ser Comisionado Nacional de Derechos humanos en el país. Su apoyo al golpe de Estado en Honduras hizo que perdiera toda su credibilidad. 
[7] En junio de 2009 se produce un golpe de estado en Honduras.
[9] Líder sindical y militante en el partido LIBRE.


martes, 6 de febrero de 2018

KARLA LARA. La abeja rebelde de la música hondureña

Karla Lara en concierto.


Karla Lara nació en Tegucigalpa el 14 de junio de 1968, siendo la tercera de cuatro hermanas y un hermano. Su padre era economista y fue gerente de una empresa de alimentos durante varios años. 
“Por razones políticas le despidieron y se fue a su pueblo, San Juancito. Se dedicaba a la agricultura (cultivaba café y hortalizas) y a hacer mermeladas y encurtidos. Mi mamá era ingeniera civil pero tuvo artritis rematoidea desde los 32 años y tuvo que dejar de ejercer; siempre trabajó con mi papá”. 
La madre de Karla fue la séptima mujer en graduarse ingeniera civil en Honduras. “Hubiese sido la segunda o la tercera, pero ella se casó cuando estaba en cuarto de ingeniería y en 6 años tuvo 5 hijos, por lo que tardó muchos años en sacar el último año. Estudió en un ambiente puramente de hombres, ya al final de su vida hacía la valoración de lo duro que había sido”. Además de trabajar en la empresa con el padre y tener un vivero, su madre era profesora de clases particulares de matemáticas.

En su casa el arte estuvo siempre presente. “A mi padre le gustaba que hubiera en la casa actividad artística. También trabajamos desde muy pequeños. Mi papá y mi mamá tenían esa idea del rigor, de lo que el trabajo te aportaba”.

Ella comienza a los 16 años a cantar en el coro de la Universidad y en Rascaniguas. 



Grupo Rascaniguas

Rascaniguas[1] fue un movimiento artístico rompedor que nace en la Honduras de los 80 en la escuela de Bellas Artes; es el primer grupo que hace teatro musicalizado en ese momento. Tras el grupo de teatro nace el musical. Por Rascaniguas han pasado un inmenso número de artistas esenciales en la historia del país: Rafael Murillo, Tito Ochoa, Mariano Rodríguez, Karla Lara, José Nery Lara (el Chino), David Herrera,…. Fue la semilla de muchos grupos musicales y el inicio de la carrera profesional de muchos artistas del mundo del teatro.

Karla es la única de sus hermanos que no terminó la universidad pues abandona lo estudios de trabajo social con 17 años. “Una historia sentimental…. A raíz de eso me saca mi papá del país porque no hallaba que hacer conmigo y  me fui a México”.

En México inicia su historia de militancia con el FMLN[2] (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional), siguiendo la relación política que existía ya en su familia. 
La madre de Karla nació en El Salvador donde vivió hasta los 15 años, pues sus padres tuvieron que huir de Honduras en el tiempo de la dictadura de Carías; ambos eran militantes liberales y profesores. Por la parte de su padre, su abuelo se casó en terceras nupcias con una salvadoreña y uno de sus hermanos militaba en el Frente. 
“Ya en México se personaliza la relación y me organizo. A mi papá le dio cólera. Yo si me fui al frente fue sobre todo por ganas de desafiarlo. Sí, tenía mis convicciones, obviamente, pero mi decisión estuvo muy cruzada por mi deseo de llamar por teléfono a mi papá y decirle en clave "que me iba para la finca". Mi mami sufrió mucho con la decisión.”

En el FMLN Karla se integra en el grupo musical Cutumay[3] Camones, símbolo de la lucha salvadoreña. El grupo había estado muchos años fuera haciendo labor de promoción de la solidaridad internacional; era la época de los grandes festivales latinoamericanos en el mundo, donde tocaban con los grandes de la trova.
“El grupo Cutumay Camones era de una de las organizaciones que pertenecía al FMLN. Éramos estructura política en una zona de guerra; no teníamos algunas obligaciones que tenían las estructuras militares, pero a mí me tocó alguna vez correr (risas). Cuidaban mucho las estructuras políticas, que eran la Radio Venceremos y dos grupos de música, los Torogoces de Morazán y nosotros. Estaba también la estructura de conducción política y los religiosos, la estructura de los celebradores de la palabra que le llamaban. Cutumay Camones llevaba muchos años de andar rondando, habían ido a Estados Unidos, a Asia, a todas partes, y en ese momento deciden que hay que volver. Es el momento en que se optó por la vía del proceso de paz. Y en eso hay una plaza en el grupo, hice mi casting en un parque en Ciudad de México y me seleccionaron”.

Karla vive esta experiencia con mucha intensidad. Era muy joven, 17 años, y se deja llevar por la situación. Su hermana Katia formaba parte de Radio venceremos desde México en la parte de vídeo documental del FMNL.
“Era vivir el ocio que implica la guerra. Creo que si pienso para tras sobre las oportunidades que se pierden en esa lógica de la guerra, del enfrentamiento armado, además de lo doloroso que es la zozobra…  Seguía un poco la lógica esa del practicismo, el démosle hoy que mañana quién sabe mañana quien amanezca (risas). Existe también un tema claro de machismo, pues hay ejercicios de poder. Las compañeras que hacían radio eran siempre las más jovencitas y solían ser las principales víctimas del machismo; también eran las más astutas porque había que saber lenguaje morse y muchas palabras, eran compañeras bien inteligentes, con mucha memoria”.

Pasaron unos 9 meses en el Salvador en la zona de Perquín, San Fernando y los alrededores y más tarde se van a Nicaragua.  Poco después viajan a Cuba a grabar un disco, el último de Cutumay Camones, Patria Chiquita Mía, y el primer disco en el que Karla participa. El grupo se fusiona en ese tiempo con otro y pasan a llamarse Cutumay Mozote. En Cuba Karla se queda embarazada de su relación con uno de los componentes del grupo, que será el padre de 3 de sus hijos. Regresan a Nicaragua por un corto periodo. Gobernaba ya Violeta Chamorro y la realidad del país estaba cambiando; ya no contaban con los mismos apoyos. 
“Era calabaza calabaza cada quién para su casa. Entonces vine a Honduras para tener a los gemelos, era noviembre de 1991“. 

Karla tiene a sus hijos y se regresa con ellos al Salvador. El 16 de enero de 1992 se firman los Acuerdos de Paz  de Chapultepec, en México, dando fin a 12 años de guerra en El Salvador.

“Fue muy duro porque en El Salvador la re-inserción, como así se llamaba, era un fiasco. Ibas a un lugar a presentar tu carnet de desmovilizada del Frente, pero no había trabajo. Cuando nos desmovilizamos nos dieron un saco de arroz, uno de maíz  y uno de azúcar y ya, al agua a nadar. Y ahí no más me volví a embarazar de Marcela. Era horrible porque era pensar en cómo volvíamos a hacer la vida en el Salvador, pero estaba embarazada otra vez”.

El holandés ex-director del grupo de música, Eduardo, se había integrado en Convergencia Democrática[4] y consigue que la empleen en el partido. 
“Convergencia Democrática era la gente de izquierdas del país que no apostaba al proceso armado. Se había decidido que la Convergencia participase en el proceso electoral y entonces montaron un staff de apoyo para Rubén Zamora, que iba de candidato. No querían ligarlo a la lucha armada, pero después de rogar muchísimo a Eduardo me dio trabajo. Yo había locutado para radio Venceremos antes, cuando estaba en el Frente, entonces volví a locutar, a trabajaba en el staff de Zamora y cantaba.  Y en eso nace Marcela en El Salvador”.

Canción A Marcela, Karla Lara


Al poco de tener a Marcela se separa de su compañero, por lo que su situación se complica. Karla tiene 24 años. Su madre le apoya con el cuidado de sus hijos y le convence de que regrese a Honduras. 
“Siempre estaba viajando. Iba a Honduras, dejaba Marcela y me traía los gemelos, venía me traía los gemelos y dejaba a Marcela. Regresé a Honduras en el 94, pero yo me sentía salvadoreña. Aunque ya no tenía un vínculo organizativo, porque eso se había perdido, de verdad que sentía El Salvador como mi país. Además de que una cree en el internacionalismo, creo que una es de donde hace casa. Me costó volver, me costó volver a acostumbrarme a Honduras. Es que siempre cuesta volver, ¿verdad?. Ya todo el mundo está en otra nota (risas). Ya de ahí ya me quedé”.

Al llegar a Honduras trabaja en la organización no gubernamental Oxfam, que será su inicio en el trabajo con la cooperación internacional. Trabajará durante 10 años como administradora y comunicadora en varias organizaciones.
“Pude estabilizarme, volver a tener un lugar, la familia. Es difícil de retornar, pero esos otros elementos la familia, la estabilidad económica, laboral me cayeron muy bien”.

Paralelamente, Karla sigue cantando. 
“Volví a Rascaniguas. De verdad que el retorno y la posibilidad de volver a sentirme de acá, de Honduras, me la dio la música. Era sentirme de ese grupo, eran mis amigos de antes. Era divertidísimo ir al ensayo con los niños, con las mochilas, una mochila con ropa, otra con juguetes…y andar con los 3. De ahí armamos otro grupo que se llamada “Doble vía” con Alfredo Poujol. Volvían a estar los mismos personajes de grupos anteriores. Estaba Ricardo Zavala, el Chino Lara, Alfredo Corrales,  Mariano Rodríguez, una holandesa que tocaba el harpa, Liz Joosten... Después hicimos Trovason”.

En 2001 tiene a su cuarto hijo, Oscar Mauricio, y deja de cantar un año. Regresa en 2002  con algunos trabajos como solista.


“Guillermo Anderson[5] era uno que me andaba siempre diciendo que cantara yo con mi nombre. Y a mí me hacía mucho ruido porque yo siempre apostándole a lo colectivo, al grupo…., y yo decía no, y cómo con mi nombre y con los mismos músicos”.

 Karla Lara y Guillermo Anderson, La fuerza que tenés


En 2004 saca su primer disco en solitario, Donde Andar, y deja de trabajar en cooperación. “Decido dedicarme como actividad prioritaria a la música hacia 2005, cuando salgo de Dan Church Aid y comenzamos con una gira que nos montó esta organización en Dinamarca y  España. Ya no podía tener otro trabajo”.

La casa de la justicia, disco Donde Andar

Karla Lara se va posicionando como una de las cantantes más importantes del país, combinando su carrera musical con la militancia desde el movimiento social, especialmente el movimiento de mujeres y feminista, y con trabajos de locutora. Muchas de sus canciones han convertido en himnos de las reivindicaciones sociales del país.
“Creo que siempre he estado cercana a la canción política, desde una visión política feminista. Que claro, una sigue aprendiendo y repensando esos feminismos nuestros a veces tan institucionalizados”.
Nos matan por ser mujeres


El 7 de abril de 2008 se da uno de los acontecimientos que más ha marcado la historia reciente de Honduras, la Huelga de los Fiscales[6]. Cuatro fiscales del Ministerio Público Inician una huelga de hambre para exigir que no se archiven los casos de corrupción. La apoyan movimientos sociales entre los que estaba el COPINH, organizaciones feministas, artistas y algunos/as políticos, como el presidente del gobierno en ese tiempo, Manuel Zelaya. Karla Lara participa pasando varios días en huelga de hambre. Esta huelga será preludio del Golpe de Estado que sufrirá Honduras en 2009.

Karla en Huelga de hambre, huelga de los fiscales


El 28 de junio de 2009, tras varios meses de tensión política, efectivos del ejército de Honduras arrestan al presidente Manuel Zelaya y lo deportan a Costa Rica, consumándose un golpe de estado tras varios meses de crisis política y social [7]. La ya frágil democracia hondureña sufre un retroceso del que no se ha recuperado. 
“Cuando lo de la cuarta urna me mandó a decir Mel si hacía una canción para la consulta popular, porque Katia (su hermana) estaba trabajando en los spots de la cuarta urna, entonces me mandó a decir si el hacía una canción. Entonces yo le contesté que yo no hago nada nunca con ninguna oficialidad. Ni en el poder ni en la llanura (risas)”.

Tras el golpe, llegaron meses de movilización social para exigir el restablecimiento del presidente y de la democracia. Los movimientos sociales en Honduras sufren grandes modificaciones en esta época;  desde las feministas, el LGTBI, el movimiento ecologista, el indígena, las organizaciones de defensa de los derechos humanos, el artístico… se implican en la Resistencia Popular contra el Golpe de Estado. Karla Lara participa desde Feministas en Resistencia y en Artistas en Resistencia.
“Hay un antes del golpe y después del golpe. Antes del golpe, para nosotras, para el movimiento feminista, el centro había sido la incidencia para la despenalización de la Píldora de Anticoncepción de Emergencia (PAE).”


Su presencia en las movilizaciones contra el golpe y la denuncia de violaciones de Derechos Humanos es permanente.


Karla Lara, cantándole a Berta Cáceres
El 3 de marzo de 2016 asesinan en Honduras a la activista Berta Cáceres[8], amiga y admirada por Karla. Este hecho ha producido un profundo daño en el movimiento social hondureño, en el que la figura de Berta, fuerte y dialogante, era central. “El asesinato de Bertha Cáceres fue un golpe enorme. El miedo se metió en el cuerpo, la mataron porque podía cambiar las cosas”. 

Que corra el río. Dedicada a Berta Cáceres

Honduras sigue en una crisis política y social, agravada por las elecciones del 26 de noviembre de 2017.  El presidente Juan Orlando Hernández Alvarado se presentó a la reelección presidencial, prohibida en la constitución, y se proclamó vencedor tras unas irregulares elecciones en las que los principales partidos de la oposición y gran parte de la sociedad civil denuncian que se cometió  fraude electoral. Desde ese día no han cesado las movilizaciones en el país, ante las que las fuerzas de seguridad del estado han respondido duramente causando varias muertes. 


Karla y la poeta y activista Melissa Cardozo escenifican el libro “13 Colores de la Resistencia Hondureña”, que Melissa escribió en 2010. Viajan por el mundo presentando esta performance que les sirve de formato para sensibilizar sobre la situación de Honduras, el asesinato de Berta Cáceres y llamar a la solidaridad internacional. Han estado ya en diversos países y próximamente realizarán una gira por Europa presentando el libro.

La vida de Karla es una canción de protesta. Es difícil adivinar si canta para luchar o lucha para cantar.

Necia, divertida y apasionada, Karla es la abeja rebelde de la música hondureña.


La abeja rebelde



[1] https://www.youtube.com/watch?v=c4KPIMTvaf0
[2] http://www.fmln.org.sv/index.php/nuestro-partido/historia-del-fmln
[3] http://huacal.blogspot.mx/2012/10/cutumay-camones.html
[4] https://elpais.com/diario/1987/12/01/internacional/565311614_850215.html
[5]https://es.wikipedia.org/wiki/Guillermo_Anderson;http://www.laprensa.hn/honduras/919952-410/guillermo-anderson-el-cantante-que-hizo-brillar-a-honduras
[6] https://www.youtube.com/watch?v=QbOOVB1eg44;http://www.laprensa.hn/honduras/695758-97/huelga-de-hambre-de-fiscales-crispa-ambiente-pol%C3%ADtico-en-honduras
[7]http://www.jornada.unam.mx/2009/06/29/mundo/024n1mun; http://www.bbc.com/mundo/america_latina/2009/06/090628_1430_honduras_arresto_med.shtml
https://elpais.com/internacional/2009/06/28/actualidad/1246140016_850215.html
[8] https://www.youtube.com/watch?v=p5IPQpjA1ic

martes, 9 de enero de 2018

Suyapa Martínez Amador. Lucha y decepciones por llegar a una izquierda feminista.


Suyapa nació en San Pedro Sula, Honduras, el 3 de enero de 1964. Su madre era trabajadora doméstica y su padre jornalero. Tuvo dos hermanos varones, uno músico y otro zapatero; al músico lo mataron a los 22 años cuando ella tenía 15.
“Estudie en una escuela de niñas, aunque pasé por varios colegios. Como vivíamos en cuartería nos andábamos cambiando de casa continuamente; nos pedían la casa porque no podíamos ajustar el dinero para la renta”.

Su entrada en la militancia política inicia con el movimiento estudiantil. 
“Cuando pasé al instituto participe en grupos teatrales, en la banda, toqué lira. Fui miembra de los Comités de Lucha de Estudiantes de Secundaria (CLES) y del Consejo Central de estudiantes. Después fui al Instituto Tecnológico en Administración de Empresas (INTAE), donde continúo en la lucha con los CLES, pero se dividieron y pasé a formar parte del Bases Populares Revolucionarias de Secundaria BPRS. En mi lucha por mejorar la educación pública en el país y por tener mejores edificios de las escuelas participé en cantidad de tomas de centros educativos en un esfuerzo conjunto con la Federación de Estudiantes de Segunda Enseñanza (FESE)”.

En el Instituto Tecnológico en Administración de Empresas recuerda el impacto que le causó una maestra. 
“Nos daba clase de filosofía y sociología, nos explicó las teorías de Marx y Lenin, la lucha de clases. Nos explicaba que los pobres no éramos pobres porque así hemos nacido, sino porque nos han puesto en situación de pobreza por la acumulación de riqueza; que había gente que se quedaba con toda la riqueza sin importarles que el resto del mundo se muriera de hambre. Así fui adquiriendo conciencia. Ella era dirigente del Colegio de Profesores de Educación media (COPEM) y fundadora del Centro de Estudios de la Mujer (CEMH). Me ofreció que llevara la contabilidad al CEMH como voluntaria y acepté. En ese momento yo trabajaba en el Registro Nacional de las Personas (RNP). Después me echaron de ahí y pasé a trabajar en el Instituto Nacional del TORAX que es un centro hospitalario donde me desempeñe en la farmacia”.

Su actividad política le llevó a dejar el país en diciembre del 83, experiencia difícil en la que sufrió incluso abusos por parte de un compañero de militancia. “El machismo imperaba entre la izquierda, además un machismo oculto, pues estabas en la clandestinidad y si denunciabas te acusaban de ser infiltrada. Entonces era difícil denunciar”.

Aunque en esta época Suyapa no se reconoce como feminista, las discriminaciones y violencias hacia las mujeres dentro de los movimientos de izquierdas le desconciertan y decepcionan.

De regreso en Honduras, empieza a estudiar Ingeniería Industrial, pero tiene que abandonarlo al no poder compaginarlo con el trabajo y busca una carrera que se lo permita. 
“Fue así que me cambie a Contaduría Pública y Finanzas en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, donde estaba también con los frentes estudiantiles”.

En ese tiempo le toca vivir la desaparición de algunos amigos y conocidos. Son los años 80 en Honduras, época en la que existen escuadrones de la muerte entrenados por agentes estadounidenses y asesores argentinos con el pretexto de terminar con el comunismo, que para ellos estaba representado en las organizaciones de izquierdas. El triunfo de los Sandinistas en Nicaragua y la inestabilidad política en el Salvador hace que los Estados Unidos, bajo el gobierno de Reagan, vea en Honduras una plataforma perfecta para establecer un ejército contrarrevolucionario, “los contras”, para hostigar a los gobiernos vecinos y a los afines en el país. Todo ello se produce con la complicidad del gobierno de Suazo Córdova. Hubo un gran número de obreros/as, campesinos/as e intelectuales de Honduras, El Salvador y Costa Rica entre otras nacionalidades que fueron desaparecidos entre 1979 y 1989. De hecho, Honduras fue el primer estado en ser condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por la desaparición forzada de dirigentes populares[1].

“Después de ir a la Universidad me iba en las noches a trabajar en el CEMH. Más adelante me pidieron que trabajase a tiempo completo y dejé ya mi otro trabajo. Ahí inicia mi lucha política feminista, participando en diversas instancias como la Red contra la Violencia hacia las Mujeres, que es una red que surge tras el asesinato de Ricci Mabel (que fue una estudiante de la normal mixta asesinada y violada por unos militares, dentro de los cuales estaba un coronel). También participaba en la red las organizaciones como Visitación Padilla, Comité Latinoamericano de Derechos de la Mujer Cladem, el Centro de Derechos de Mujeres CDM, el Centro de Estudios de la Mujer CEM-H,  y luego este espacio  se convirtió en el Colectivo de Mujeres Contra la Violencia, en la que yo fui miembra del equipo de  coordinadoras”. 

En el CEMH pasa de llevar la contabilidad a coordinar proyectos, al tiempo en el que trabajaba en incidencia política y comunicación. Más tarde el CEMH cambia su estructura a órgano de codirección se convierte en codirectora ejecutiva y después en una de las directora generales que ha tenido la organización desde su nacimiento.

2008. Suyapa Martínez en una actividad. Foto María Castro
Suyapa ha participado en política como candidata a diputada por el partido Unificación Democrática (UD) en 2005 y 2009, siempre defendiendo una posición feminista.
“Decidí participar en política porque quería demostrarme a mí misma y mostrar al movimiento feminista qué podía pasar si una feminista participaba en política, en el sistema de partidos. Realmente pasó lo que se esperaba, no quedamos, sacamos bastantes votos pero no quedamos. Es muy cansado, tenés una confrontación permanente. Entramos en contradicción entre nuestra teoría y la teoría partidaria. Sacamos lo del trabajo doméstico en la lucha y no les gusta, se pelean con nosotras, andan haciéndonos la cama, despavimentándonos el camino para que no avancemos. No consideran la situación y problemas de las mujeres, no les conviene". 

Aunque el paso por un partido político fue decepcionante y desgastante, Suyapa lidera desde su organización las alianzas con mujeres parlamentarias y de partidos políticos y la incidencia política. 
"Siento que no necesariamente tenés que estar en un parlamento o en un espacio gubernamental para provocar cambios. Desde los diferentes espacios en los que te movés, si estás convencida de tu teoría y tus principios podes impulsarlos".

2009. Suyapa Martínez en una manifestación. Foto María Castro.
El día 28 de junio de 2009 militares encapuchados ingresaron a la fuerza en la residencia del presidente de Honduras, Manuel Zelaya, trasladándolo a la base Hernán Acosta Mejía de la Fuerza Aérea al sur de Tegucigalpa para ser deportado a Costa Rica. Se consuma, tras varios meses de tensiones políticas en el país, un golpe de estado. La población sale durante meses a las calles exigiendo revertirlo, algo que no se produce. Se conforma el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), en el que el movimiento feminista juega un rol importante, organizadas en la red Feministas en Resistencia que obtuvo el apoyo y solidaridad de un gran número de organizaciones feministas de América Latina y Europa.

Durante este periodo, en el que Suyapa estaba aún vinculada a la política, ella y la diputada Silvia Ayala se compraron un billete para ir a Costa Rica a una reunión de la Resistencia con Zelaya. No había sido convocada ninguna mujer para esa reunión.
“Cuando llegamos allí les dijimos que nosotras nos vinimos en avión comprando nuestros boletos porque nos auto propusimos, porque si llega a ser por ellos….   Para algunas cosas nos dicen que estamos en riesgo y para otras nos ponen al frente. Por ejemplo, en las manifestaciones estamos en las primeras filas, para las gaseadas y eso. Pero para la representación sí que estamos en riesgo; ya cuando hay representantes de la OEA y todo eso nos querían dejar en un segundo plano”. 
En el Frente Nacional de Resistencia Popular “teníamos que pelear y autonombrarnos, nadie nos proponía. Eso fue el tiempito que estuve allí, pero me cansé y otras compañeras asumieron. Pero creo que no aguantaron mucho, pues pronto estuvimos fuera las feministas del frente. Los discursos nuestros son muy fuertes, tocan mucho, porque hablan de la vida familiar y las violencias. Ahí en el frente hay muchos agresores, así que cuando nosotras decíamos democracia en la cama y en la casa, no les gustaba. O cuando el finiquito social para los que ocupen cargos de dirección en el frente no sean agresores de mujeres, tampoco les gustaba, y preguntaban ¿qué era eso? Y que les dieran la palabra primero a mujeres como acción afirmativa nunca les gustó, no lo aprobaron. Al final la izquierda sigue siendo la misma izquierda.” 

2009. Feministas en resistencia en una manifestación contra el golpe de estado. Foto María Castro.

A pesar de las dificultades en la participación en las organizaciones, en las manifestaciones contra el golpe de Estado siempre se escuchaba el lema “la gente se pregunta y estas quienes son, somos feministas en revolución”, que daba mucha visibilidad al movimiento. 
“Logramos hacer pintas sobre el aborto, conseguimos sensibilizar a algunos, aunque otros iban borrándolos. Es que la izquierda está permeada por la religión, la religión no te aguanta toda la agenda feminista. Lo que logramos es que sí nos miren, saben quiénes somos, cual es nuestra propuesta, si no la aceptan ya es problema de ellos, pero saben que existimos. Antes no sabían ni que existíamos.”

2009. Manifestación contra el golpe de estado. Foto María Castro.
El asesinato de Berta Cáceres, la activista indígena, lenca y feminista hondureña, el 3 de marzo de 2016 por causas directamente ligadas a sus reivindicaciones, fue un duro golpe para las activistas que, como Suyapa, son la cara visible de organizaciones de la sociedad civil. 
“Todo esto que ha pasado nos ha hecho pensar cosas, aterrizar más, y sí, somos reconocidas”. 

El 28 de febrero de 2017 la empresa a la que se le vincula con el asesinato de Berta Cáceres, Hidroeléctrica Desarrollos Energéticos, S.A. (DESA), introduce una demanda contra Suyapa Martínez por difundir “informaciones inexactas y perjudiciales contra la empresa DESA y sus miembros por el crimen de la señora Berta Cáceres”. La demanda provocó una reacción en cadena de las organizaciones feministas y populares, que consideran que esta acción se suma a la persecución y criminalización contra luchadores y luchadoras sociales[2]. Este asunto ha puesto a Suyapa en una situación de mayor vulnerabilidad, dado que desacreditar y perseguir judicialmente a las activistas suele ser un primer paso para su hostigamiento y, como en el caso de Cáceres, su asesinato.  Este caso continúa abierto, al margen de que existen un gran número de testimonios en informes que vinculan a la empresa con el asesinato de la activista[3].

2017.Mujeres defensoras apoyan a Suyapa Martínez en su lucha contra DESA

Suyapa ha puesto la lucha por los derechos de las mujeres en el centro de su vida. Considera que los femicidios son la mayor lacra de Honduras, que son la punta del iceberg de otras discriminaciones. 
“También la violencia sexual, que es la que menos se denuncia. Si los juzgados reportan más de 2900 casos anuales, imagínate la cantidad que debe haber. Y el incesto, que se da mucho. La impunidad, es otro problema; sólo 4.7% de los casos de violencia sexual se resuelve. Aunque existen instancias como el Módulo Integral de Atención Especializada MAIE y la Unidad de Investigación de Muertes Violentas de Mujeres y Femicidios, no funcionan en todo el país; ni la investigación especializada funciona. El gobierno crea programas, pero no con suficiente cobertura, como si sólo hubiese violaciones y femicidios en Tegucigalpa y San Pedro Sula... La violencia domestica no ha bajado en 10 años. Se denuncia, pero la caducidad de casos está por encima del 70%”.

2017



Lo más duro para Suyapa ha sido “esa conciliación entre lo que yo pensé de la izquierda, lo que es ahora y el feminismo. El feminismo a nivel del movimiento social es rechazado. Ahora todavía te declaras feministas y te miran mal, pero antes te lo decían con descaro". Desde la izquierda se entendía la reivindicación de igualdad como ruptura de la unidad; Suyapa recuerda cuando le decían "mira compañera, le doy permiso para que venga a dar un taller pero no me vaya a dividir el movimiento.”

Al margen de la dureza del camino que escogió, sigue siendo un torbellino de energía y pasión.
“Siento que no pasé por esta tierra en vano. Las diferentes luchas en las que me he metido lo he hecho por conciencia. Estoy orgullosa del nivel de conciencia desarrollada a nivel de la lucha social”.

Suyapa lleva esculpida en su rostro la dureza de la decepción, junto a la satisfacción de vivir para lo que sueñas.

Feminista, fuerte y valiente, Suyapa es una montaña que resiste a la intemperie de la vida. La vida por los derechos de las mujeres.